Nací con los pies mirando para la laguna de los indios.
Crecí en el pueblo de los arbustos y los patios llenos de paraísos.
Jugué al costado de los ferrocarriles.Me subí a los colectivos que llevaban a la ciudad.
Me asomé por las ventanas que daban al gran río.
Encendí los cigarrillos húmedos del amor perdido y su agonía.
Me sentí muy solo algunas noches y algunas no encontré consuelo. Algunas fueron olvidadas y otras no tanto.
Volví a los lugares en que fuí feliz pero ya no había nada.
Estuve en los lugares donde nos amontonábamos para marchar.
Miré para arriba y me encandiló la luz del sol.
Ahora miro para atrás porque para adelante me da vértigo.
El futuro está por jugarse en este instante.
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