25 abr 2026

El Cazador


Aguantó un cachito más, se quedó agazapado. Esperando el momento de atacar. Pero para ello, faltaba un lapso considerable de tiempo. Tiene los ojos clavados en el objetivo, no los saca de él. Espera, espera. Espera, nuevamente. Se renueva la espera, mientras imperceptibles movimientos alimentan sus ansias. Está observando todo, con lujo de detalle. Atento, midiendo, con los ojos clavados. En el fondo de su mente se perfilan los diferentes escenarios para el terrible momento de la acción. En el primer escenario, el movimiento es para arriba, como un disparador, un salto cuántico de su presa el cual todo el cuerpo aparecerá a disposición para el disparo objetivo en el medio de su cuerpo, abatiendolo en pocos segundos.Era victoria asegurada.

El segundo escenario era un poco más difícil para él, pero el resultado era el mismo. El movimiento era leve, imperceptible, para lo cual había que calibrar la mira hacia ese lado y requería movimientos certeros y precisos, no admitían el más mínimo error. La presa apenas realizaba un movimiento hacia el costado inesperado y tendría que ajustar la mira. Sabía que tenía un solo tiro, no más. 

En el tercer escenario, el más complejo, la presa salía por un costado inesperado, y el, rápidamente, tendría que ajustar la mira, hacia ese lado impreciso e indeterminado, y la improvisación del momento y el arte de estar atento al momento hará que el disparo salga hacia algún lado que no se prevee. 

Aguanta, aguanta. La presa, hace un movimiento, imperceptible. La traba de la escopeta está baja, y el dedo empieza a pulsar por el gatillo. dispara. el tiro falla y sale para atrás, dañada y la bala le entra en el ojo. La presa, ni enterada del asunto, cabalga por el bosque.



Cuento de Fernando Cinalli

21 abr 2026

desenfoque

Cuento de Fernando Cinalli

Similar en ciertos aspectos en su composición de calles, casas, terrenos habitados, baldíos, iglesias, placitas, vías del tren, escuelas, patios, palos oxidados de la luz y luces cableadas al medio, además de sus pozos en la bajada de la ruta, sus perros que salen a correr a los autos, su garita de colectivo con olor a meo, las esperas en la hora de la siesta, con sus habitantes en sus casas preparando comidas caseras, con olor a cebolla salteada y tomate, o el horno encendido con papas y el auto estacionado al cruce de la vereda o en la calle, las bicis tiradas y amontonadas en la canchita de fútbol con los arcos corridos para que jueguen a la pelota los chicos, esos partidos interminables y gritones donde persiguen la pelota como si en ello se les fuera la vida, los sueños, y más también, pero si no había arcos o la cancha estaba ocupada por los más grandes, se armaban en algún terreno libre para tal ocasión, un arquito improvisado con camperas, o remeras, hasta que sea de noche, a determinado número tipo 
a 10 o a 15, y si el partido estaba muy desparejo arrancaba el conteo de vuelta o era “gol gana”, hasta que los padres llamaban a comer o hacer las tareas, y se desarmaba el partido hasta nuevo aviso, así como pegado a la canchita habia un taller mecánico donde se engrasaban los motores de los autos y la charla, entre risas perdidas llevaba a lugares insospechados a veces pero comunes, y tal vez alguna revelación de alguien que estaba por nacer, le hacían la bienvenida al mundo nuevo, entonces el comentario del taller que llegaba al amigo, y se juntaban a tomar una cerveza del pico, sin vasos, que salia de un heladera con otras botellas que se habian dispuesto por la almacenera desde la mañana que venía reponiendo botella tras botella pasando atras las calientes y adelante las frias, asi salía fresquita, abriendo la posibilidad de comprar otra mas tarde para seguir charlando con otro vecino que justo pasaba por ahí, de la casa de otro amigo el cual se enteró que se iba de vacaciones a la costa en su auto, gasoleras las vacas, alquilaron una casita cerca de la playa con juegos para que los chicos se entretengan, pero las malas lenguas dicen que ella lo gorreó con un viajante de otro lado que viene los viernes y se conocieron de una amiga en común y les prestó la casa para que hagan sus cosas mientras no hay nadie, y se encontraban ahí entonces el marido la invitó a las vacaciones para reconquistarla y esa sería la verdadera razón, porque poco se iban antes, ya que a el tambien se le conoce un fato con una pendeja de afuera que venia a la casa de la tía de una amiga acá y sale mas con casados que con solteros, porque a esos es mas facil sacarle plata, eso decia la gente que le gusta hablar de otra gente, en la peluquería de la señora de la esquina, que se enteró por la vecina que se iba de vacaciones y ahora la señora que estaba esperando y lo escuchó de casualidad se lo cuenta a su marido, que luego fue al taller a charlar porque su hija es la que iba a dar a luz y además le contó al ayudante del mecánico que mas que arreglar se la pasaba tomando mates porque una vez se jodió la mano y de ahí ya no lo quiere hacer más, pero está ahí porque no sabe hacer otra cosa y además no se va a ir a otro lado a esta altura, y su hermano con problemas motrices lo espera, ya qué el esta imposibilitado de desarrollar tareas cotidianas, entonces se acordó que la mujer de él le dijo que vió a la chica embarazada saliendo del hospital con mala cara, como si supiera ella lo que andan hablando que el hijo no es de su marido sino del tipo que se iba de vacaciones, porque la hija es la pendeja que se voltea a los casados.
21/04/2026

















El Cazador

Aguantó un cachito más, se quedó agazapado. Esperando el momento de atacar. Pero para ello, faltaba un lapso considerable de tiempo. Tiene l...