Mientras miraba Plana Permanente (2019, Radusky) no podía dejar de pensar en que era una parábola del macrismo. Pero acá los personajes tienen bastantes grises: no hay buenos ni malos puros. Todos tienen su costado oscuro, se mandan cagadas, son egoístas, mezquinos y sus más que debidas ilusiones.
Todo es una lucha por la supervivencia pero están todos en el mismo barco.
Todos están intentando manterse a flote antes las frías decisiones de la dirigencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario